Convocatoria

El trabajo es el ámbito en el que los adultos y, en muchos países los niños, permanecemos gran parte de nuestra vida. Los peligros para la salud derivados de la ocupación han evolucionado a la par que el mundo laboral. A los riesgos físicos, químicos y biológicos, se han añadido nuevos riesgos derivados de la globalización, del predominio del libre mercado, o de las nuevas tecnologías. El teletrabajo, la reducción de plantillas, la subcontratación, el aumento de la jornada laboral, la precariedad, en fin, trajeron consigo una amenaza para la salud física, mental y social: los riesgos psicosociales. 

     La cuarta Encuesta Europea sobre Condiciones Laborales detectó que uno de cada cinco trabajadores padece algún trastorno relacionado con el estrés, afectando a más de 40 millones de personas. Aceptando que el desarrollo de los países se produce a distintas velocidades y con diferencias cada vez más notorias, se vuelve necesario el intercambio de experiencias, iniciativas y prácticas propuestas desde todas las profesiones y ámbitos que se ocupan de la salud laboral. Algunos países ni siquiera disponen de una legislación en materia de riesgos psicosociales, en la mayoría, no se ha instaurado una cultura de prevención y, en otros, se evalúa por imperativo legal sin entender la evaluación de estos riesgos como un paso previo e imprescindible para la intervención. 

     La Organización Mundial de la Salud reconoció recientemente, con cuarenta años de demora, el “síndrome del profesional quemado” en su revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades. Los daños generados por el acoso en el trabajo no son entendidos como enfermedad de origen laboral. En algunos países se ha tipificado como delito penal y la Organización Internacional del Trabajo promulgó en el año 2019 el Convenio sobre la violencia y el acoso (núm. 190). 

     La investigación de los riesgos psicosociales entraña muchas dificultades, entre otras razones por su carácter aparentemente “invisible”. El foco se ha centrado en las características del trabajador, como si éste sufriera una debilidad psicológica, mientras la evidencia muestra que no estamos ante un problema de individuos y las organizaciones han comprendido que dedicar esfuerzos a prevenir estos riesgos no sólo consigue organizaciones más saludables, sino también mayor productividad y calidad en los servicios. El debate en los últimos años se ha centrado en discutir sobre tres formas de acción no excluyentes y necesarias: acciones sobre los factores psicosociales del medio, facilitación de procesos de participación y comunicación y atención a los trabajadores mediante acciones que promuevan la salud y el bienestar. La implantación de una cultura preventiva en los lugares de trabajo debe implicar a todos los agentes (gobiernos, agentes sociales, servicios de prevención, directivos y trabajadores). 

     Es por lo que este encuentro internacional se perfila como una inestimable ocasión para el intercambio multidisciplinar entre países, grupos de investigación y profesionales de la salud y de la prevención. No debemos olvidar que vivimos en un mundo cada día más complejo y cambiante y que la pandemia COVID ha supuesto, no solo un desafío para la ciencia y la sanidad, sino también una amenaza para la seguridad, la salud y la vida de los trabajadores. 

     El desarrollo de las fuerzas productivas crece de forma imparable, también lo hacen el conocimiento y la disponibilidad de nuevas tecnologías y de procesos industriales, generando nuevas problemáticas Por todo ello, la Red de Investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo, A.C. (RIFAPT A.C.), la Universidad de Zaragoza, la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM, y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México convocamos a este 1er Congreso Internacional y 4to. Congreso de la Américas sobre Factores Psicosociales en el Trabajo a todos aquellos que quieran aportar conocimiento, metodologías de investigación e intervención, experiencias y donde podamos desde una mirada amplia y multidisciplinar, aproximarnos un poco más al objetivo de que el trabajo deje de ser fuente de sufrimiento, malestar y enfermedad y recupere el valor creador y humanizador que posee.