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1° de mayo Día Internacional del Trabajo

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Trabajo y pandemia por Covid-19

Reducir la jornada laboral a 8 horas fue una de las demandas que los trabajadores de Chicago exigieron en la histórica huelga de 1886. Por lo que, a partir de 1889, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional acordó celebrar el Día Internacional del Trabajo el 1° de mayo. En México se hizo el primer desfile obrero en 1913, convocado por la Casa del Obrero Mundial. Donde también se exigía la reducción de la jornada laboral.

Ahora, de cara a la pandemia, esta demanda cobra vigencia debido a las extenuantes jornadas que acompañan el llamado home-office. La actividad laboral se sobrepone a la vida cotidiana en un mismo espacio y tiempo, el de la vida familiar. De tal forma que se diluyen los límites del horario de trabajo, con las implicaciones que esto conlleva para la integridad psicológica de los individuos. Ya no hay hora de entrada, ni hora de salida; tampoco hay hora de descanso. La jornada es extensa, acumulada, doble o triple.

Porque a pesar de los años y las luchas de miles de trabajadores de todo el mundo, sigue siendo una deuda pendiente. Pese al aclamado progreso tecnológico, lejos de favorecer este derecho lo ha restringido profundamente. Es por lo que, desde el trabajo remoto realizado en casa, en esta ocasión reivindicamos la reducción de la jornada laboral.

Redacción: Flora Salas
Ilustración: Enrique Cedillo

En memoria de las y los trabajadores accidentados y fallecidos durante la pandemia

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Los accidentes y muertes en el trabajo han cobrado una magnitud inédita debido a los riesgos acentuados con la emergencia sanitaria, en particular han incrementado los riesgos psicosociales. Es por lo que, en el marco de la Jornada Internacional de Conmemoración de los Trabajadores Fallecidos y Heridos, el 28 de abril, hacemos un llamado a la acción reflexiva sobre el incremento de estos riesgos y sus perjuicios en la salud y contra la seguridad de los trabajadores.

La situación de pandemia en que nos encontramos desde hace más de un año, así como las condiciones laborales, de por sí precarizadas, acentúan la incertidumbre laboral. Además de representar una mayor carga de trabajo y un incremento de presión emocional que desemboca en un aumento de daños a la salud.

La complejidad de las condiciones del momento es visible, por un lado, con las muertes de trabajadores de la salud a causa de la exposición al SARS-Cov2. En algún momento se consideraron como muertes generales, es decir, se desconoció su asociación a su actividad laboral, con lo cual se invisibilizaron las implicaciones sociales y políticas de estas muertes causadas o asociadas a su trabajo. Amén de los efectos cognitivo/afectivos producidos por la exposición constante y prolongada al cuidado de enfermos graves y fallecidos.

Por otro lado, el llamado teletrabajo se ha convertido en riesgos para la integridad mental en virtud de que la fatiga, el distrés y la ansiedad se incrementan. Enormes contingentes de empleados del sector servicios, en particular el educativo, se han visto obligados a adoptar esta modalidad durante el aislamiento sanitario, en detrimento de su estado afectivo y cognitivo.

Finalmente, aunque de forma indirecta, el desempleo se está convirtiendo también en un riesgo importante para la integridad mental de los habitantes.

En el repunte económico de la crisis a nivel mundial en el que nos encontramos, así como el aumento de las tasas de desocupación y desempleo, han intensificado la incertidumbre, lo cual está moviendo a grandes franjas poblacionales a buscar opciones, que se traducen en formas emergentes de ocupación, trabajo informal o emigración, entre otras.

Todo ello tiende a incrementar y agravar tasas de accidentes y muertes asociadas al trabajo.

Ante este panorama y con motivo de la Jornada Internacional de Conmemoración de los Trabajadores Fallecidos y Heridos, insistimos en el cumplimiento del derecho al trabajo seguro y saludable.

Resiliencia y OIT

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Este 2021 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) orienta el 28 de abril (en su origen el día dedicado a las personas fallecidas y heridas por el trabajo y en versión de la OIT el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo) a la resiliencia para hacer frente a las crisis, todo esto bajo el clima generado por la pandemia de COVID-19.

Puede parecer atinado referirse a la “resiliencia” considerando que después de más de un año de pandemia enormes conjuntos de trabajadores e incluso organizaciones no han podido resistir todos sus embates. Los efectos en las y los trabajadores son de naturaleza diversa: pérdida del empleo, disminución de salarios o ingresos, cambios significativos en el desarrollo del trabajo, por ejemplo, el home office, afectaciones en la salud orgánica y alteraciones psíquicas en sus planos cognitivos, afectivos y en las interacciones interpersonales. Para las empresas ha significado reestructuraciones, pérdidas económicas y en algunos casos el cierre.

No obstante, habría que considerar que recurrir a conceptos o modelos teóricos de generalizada difusión en la literatura y en los ambientes científicos o profesionales, sin una revisión minuciosa, no siempre es la mejor vía para explicar el fenómeno estudiado o sobre el que hay que intervenir, tal es el caso del concepto de resiliencia.

Por resiliencia se entiende,  grosso modo, como la capacidad de los individuos para superar, resurgir, salir avantes y fortalecidos de situaciones de vida sumamente adversas. Si bien se puede aceptar que hay sujetos, o personalidades con capacidad no sólo de enfrentar, sino de sobreponerse y sobresalir a situaciones de vida o condiciones sociales adversas mayúsculas, hoy día a cualquier persona que enfrenta cualquier tipo de situación más o menos conflictiva se le denomina “resiliente”.

Las exageraciones en el uso del concepto derivadas de esta “moda” de la resiliencia han llegado a plantear que incluso hay organizaciones, instituciones o empresas “resilientes”.

El uso y abuso de “modas intelectuales” llegan a diseminarse e instalarse en los discursos oficiales de organismos tan reconocidos como la OIT.

Que la OIT hable de resiliencia quizá se pueda interpretar en el sentido de que hay tendencia poco reflexiva de hacer uso de conceptos que se imponen en el lenguaje de algunas disciplinas no por su validez explicativa, sino por su resonancia en ciertos espacios académicos e incluso mercadológicos.

Esta no es la primera que vez que ocurre esto: en las décadas de los 40 a los 60 la motivación se promulgó como la base sobre la que se asentó el desempeño de los trabajadores; en los 90 la inteligencia emocional fue el encuadre que servía para explicar la eficacia laboral de los empleados, a inicios de los dos mil la psicología positiva y el coaching se convirtieron en el faro que guía la óptica prestación de los servicios, la productividad y el máximo rendimiento; en la segunda década de este siglo, la resiliencia, entre otras, hace su entrada al campo laboral.

En tanto la OIT es referente obligado en el mundo para todos aquellos especialistas y organismos dedicados al estudio y desarrollo de acciones en todo lo relativo al trabajo, pareciera necesario analizar con mucho mayor detenimiento el uso y difusión de ideas, conceptos y propuestas teóricas que realmente sean aplicables y útiles a la realidad laboral; ¿realmente se puede hablar de empresas resilientes?

Si bien algunos modelos pueden ser de interés en su aplicación, habría que tener la precaución de no aparecer como simples seguidores de la tendencia; generalmente cuando un concepto se impone como “moda” se observa una simplificación, cuando no una franca banalización de sus sentidos e implicaciones.

En todo caso valdría la pena que la OIT promoviera foros de discusión entre sus expertos sobre las temáticas que serán usadas dentro de sus programas, como lo es hoy su propuesta de Sistemas Resilientes de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Jorge I. Sandoval O.
Profesor Tiempo Completo
Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza
Carrera de Psicología

Obituario – Dr. Enrique de la Garza Toledo

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La Red de Investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo (RIFAPT) lamenta el fallecimiento del Dr. Enrique de la Garza Toledo ocurrida el pasado 24 de marzo del presente año.

Sociólogo pionero en los estudios del trabajo, no sólo en México sino en Latinoamérica.

La RIFAPT se considera honrada de haber contado con la participación del Dr. De la Garza en los congresos organizados en 2014 en la Ciudad de México y en 2018 en la Ciudad de Rosario, Argentina.

Su aportación intelectual y compromiso político seguirán iluminando el pensamiento crítico y la formación de nuevas generaciones.

Enrique de la Garza fue un guía en toda novedad sobre cuanto se hablara o escribiera sobre el trabajo en el mundo.

No había publicación o autor que no conociera y a fondo.

Su sentido del humor de un tono irónico hilarante y punzocorante lo hacían un conversador hechizante.

Formó decenas de estudiosos en multiplicidad de cursos, especializaciones y clases de posgrado en Estudios Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Un autor prolífico, además convocante promotor de centenas de interesados en el trabajo.
Integrante emérito del SNI y profesor en universidades como la de Barcelona o Cornell y Evry.

Entre 1983 y 2018 publicó más de 80 artículos especializados, así como medio centenar de libros, de los cuales, a iniciativa de él mismo, son conseguibles gratuitamente en la red.
Como todo prolífico, creativo y versátil intelectual, mucho de sus reflexiones generaron tanto admiración como controversia.

Su obra y trayectoria continuarán enriqueciendo el despliegue de estudios, reflexiones y acciones sobre el trabajo en países como el nuestro.

Nos unimos al dolor de sus familiares a quienes deseamos pronta resignación.

Convocatoria, para Asamblea General 19 de marzo 2021

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Por la presente, y en términos de los artículos décimo tercero, décimo cuarto y vigésimo fracción V, de los Estatutos de la Red de Investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C., se convoca a todos los Asociados a la Asamblea General Extraordinaria que se celebrará, para votar por las planillas inscritas para el cambio de integrantes de la Mesa Directiva para el periodo 2021-2024, el día 19 de marzo del 2021 a las 16:00hrs, hora de México, 19:00 horas de Argentina y 23:00 horas de España de forma virtual por video conferencia.

El la siguiente liga pude descargar la Convocatoria emitida:

Concovatoria_Asamblea_General 19 de marzo 2021

 

C O N V O C A T O R I A Para la elección de la Mesa Directiva de la Red de Investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C., 2021-2024

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El Comité Electoral constituido en la Asamblea General Ordinaria de la Red de Investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C. (RIFAPT) realizada el 15 de enero de 2021, quedó conformado por Alfonso Zárate Amador (Presidente), María Adriana Cecilia Cruz Flores (Secretaria) y Claudia Sánchez López (Escrutadora); con base a lo estipulado en los Artículos Décimo Primero, Apartados V, VII y VII; Décimo Quinto, Apartados III y VIII; Décimo Octavo y Décimo Noveno de sus Estatutos, así como en los 57 Artículos del Reglamento Electoral de la mencionada Red, realiza la siguiente: Convocatoria

En el siguiente enlace accede a la Convocatoria completa:

Convocatoria elecciones 2021-rifapt (1)

CURSO: SEGURIDAD E HIGIENE EN EL TRABAJO, COVID 19

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Los accidentes y enfermedades de trabajo, son un problema de salud pública en México, que se oculta y minimiza, por razones económicas y políticas principalmente.

Estás lesiones en su gran mayoría no son diagnosticadas como originadas en el trabajo o no son registradas como tales.

La versión oficial ante la opinión pública, es que los accidentes y enfermedades en el trabajo disminuyen, lo que es falso, no hay sustento para tal afirmación, principalmente porque no existe en el país un sistema nacional de información, íntegro, fiable y oportuno que proporcione datos para la vigilancia epidemiológica de estas lesiones. La versión oficial se basa exclusivamente en los casos de accidentes y enfermedades de trabajo aceptadas por el IMSS, no se toma en cuenta los casos de la población trabajadora afiliada al ISSSTE, a los servicios médicos de PEMEX, la del sector agropecuario, jornaleros agrícolas y del sector informal de la economía.

Solo el IMSS reportó en el período 2005-2018, más de 7 millones accidentes y enfermedades de trabajo, es decir un promedio anual de 589,624. Lo que significa que cada hora 57 trabajadores(as) tienen un riesgo de trabajo. Como resultado de estos, hubo 336,224 incapacidades permanentes, lo que significa que anualmente quedaron con algún grado de invalidez 28,840 personas, lo que equivale a que cada hora 3 trabajadoras(es) tuvieron algún grado de incapacidad permanente y hubo 19,574 defunciones que equivalen a 4 muertes por cada día del año.

La situación anteriormente descrita, solo refleja lo que ocurre en el sector de la población trabajadora afiliada al IMSS, es decir solo el 30% de la población económicamente activa aproximadamente.

Las causas de esta problemática se encuentran en las condiciones peligrosas e insalubres en las que se ven obligados a laborar los trabajadores(as).

Por lo anterior es de gran importancia que el personal de salud en el trabajo de las empresas y principalmente l@s trabajador@s identifiquen las condiciones peligrosas y/o insalubres en las que trabajan, con la finalidad de desarrollar acciones que promuevan la prevención.

Hoy se padece el brote de un nuevo coronavirus detectado en China, en Wuhan el 31 de diciembre de 2019, denominado COVID 19, el nuevo patógeno ha cobrado la vida de decenas de personas y enfermado a miles dentro y fuera del país asiático, en este curso abordaremos además de los riesgos y exigencias ya reconocidos para la salud de la población trabajadora, lo relativo a las acciones y procedimientos para la prevención de esta enfermedad.

En la siguiente liga se puede ver un díptico con la estructura y objetivos del curso:

Para mayores informes y procedimiento de inscripción, se puede solicitar a los siguientes correos:lperezp@correo.xoc.uam.mx o cecad@correo.xoc.uam.mx

 

 

La salud de la población trabajadora en el marco de la pandemia Covid-19

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Los riesgos y exigencias para la salud a los que la población trabajadora se expone en sus lugares de trabajo, se han incrementado con el nuevo coronavirus SARS COV2.

Por lo que se hace necesario adoptar nuevas estrategias y acciones por parte de l@s trabajador@s, para enfrentar ese nuevo peligro para la salud.

Con el objetivo de  reflexionar sobre ese tema la Colectiva de Mujeres Hondureñas, a organizado una video conferencia con la participación de expositores de Honduras, Argentina y México, para el próximo 26 de septiembre, vía Zoom a las 14:00 horas (hora de Honduras, a las que están invit@s los interesados en esta problemática.

Los datos para participar, se presentan en la siguiente imagen:

Conmemoración por las víctimas del trabajo 28 de abril 2020

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Hoy la población trabajadora a nivel mundial conmemora el Dia de las Víctimas del Trabajo, es decir de las personas que por su trabajo han perdido la vida o han quedado con una secuela por el trabajo que realizan, actualmente se le ha cambiado el nombre de esta fecha, utilizando el eufemismo de Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

No podremos conmemorar esta fecha, como en otros años, ya que nos enfrentamos a una crisis sanitaria a nivel mundial, como no se ha visto en mas de 100 años, y que ha desnudado las deficiencias de los sistemas de atención médica y de salud pública nacionales, producto de su desmantelamiento durante el neoliberalismo global, con fines privatizadores.

Las debilidades del nuestro sistema de salud se han hecho evidentes, como lo demuestra, por ejemplo, el déficit de trabajadores de la salud como médicos y enfermeras principalmente, tanto generales como especialistas. Sirva como muestra el caso de los neumólogos tan necesarios en esta contingencia, en el país tenemos no mas de 300 de estos especialistas, y según datos de la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS) del año 2019, solo hay cupo para formar 44 neumólogos al año en todo el sistema de salud de nuestro país.

En esta crisis por la pandemia del Covid-19 los trabajadores de los servicios esenciales como los de la salud: camilleros, laboratoristas, limpieza, administrativos, médicos, y enfermeras, y de otros sectores como los cuerpos de seguridad, transportistas y centros de abasto, campesinos entre otros, están llevando sobre sus hombros el funcionamiento de la sociedad.

Las personas que trabajan en estos servicios esenciales y particularmente las del sector salud tienen una mayor exposición de contraer la infección poniendo en peligro su vida y su integridad física y mental, por falta de servicios y programas de salud en el trabajo, de equipos de protección, capacitación y escasez de personal. También hay trabajadoras(es) de actividades no esenciales, que se exponen innecesariamente, porque las empresas las obligan a continuar laborando, sin que las autoridades del trabajo asuman una posición enérgica para obligarlas a suspender actividades.

La salud en el trabajo como parte de la salud pública ha sido subestimada por los todos gobiernos de la república, carecemos de una Política Nacional y de un Sistema Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que tendrían como objetivo principal de acuerdo a los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo la prevención de accidentes y enfermedades de trabajo, lo cual es un derecho humano.

A la fecha en México se antepone la ganancia a la salud de las personas trabajadoras. En el período que va de los años 2005 al 2018, el Instituto Mexicano del Seguro Social, que es la única institución que publica estadísticas, reportó más 7 millones de riesgos de trabajo, que tuvieron como consecuencia 19,574 defunciones y 336,224 casos de incapacidad permanente; lo anterior a pesar del ocultamiento de casos por parte de las empresas.

Por lo anterior demandamos:

  • Se implementen urgentemente acciones para incrementar la protección a la salud de las trabajadoras(es) de los sectores catalogados como esenciales.
  • Que las autoridades laborales asuman su responsabilidad de obligar a las empresas no esenciales a suspender sus actividades, pagar íntegramente los salarios y, en su caso, reinstalar a los trabajadores despedidos durante esta contingencia.
  • Posterior a la emergencia sanitaria, en consulta con los sindicatos y organizaciones sociales, instituciones de salud y de la academia, establecer una Política Nacional y un Sistema Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Red de Investigadores en Factores Psicosociales, A.C.

Instituto de Estudios Obreros “Rafael Galván”, A.C.

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