Trabajo y pandemia por Covid-19

Reducir la jornada laboral a 8 horas fue una de las demandas que los trabajadores de Chicago exigieron en la histórica huelga de 1886. Por lo que, a partir de 1889, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional acordó celebrar el Día Internacional del Trabajo el 1° de mayo. En México se hizo el primer desfile obrero en 1913, convocado por la Casa del Obrero Mundial. Donde también se exigía la reducción de la jornada laboral.

Ahora, de cara a la pandemia, esta demanda cobra vigencia debido a las extenuantes jornadas que acompañan el llamado home-office. La actividad laboral se sobrepone a la vida cotidiana en un mismo espacio y tiempo, el de la vida familiar. De tal forma que se diluyen los límites del horario de trabajo, con las implicaciones que esto conlleva para la integridad psicológica de los individuos. Ya no hay hora de entrada, ni hora de salida; tampoco hay hora de descanso. La jornada es extensa, acumulada, doble o triple.

Porque a pesar de los años y las luchas de miles de trabajadores de todo el mundo, sigue siendo una deuda pendiente. Pese al aclamado progreso tecnológico, lejos de favorecer este derecho lo ha restringido profundamente. Es por lo que, desde el trabajo remoto realizado en casa, en esta ocasión reivindicamos la reducción de la jornada laboral.

Redacción: Flora Salas
Ilustración: Enrique Cedillo